«Jesús es
el Gran Pastor
de las ovejas
por la Sangre
de una Alianza eterna»
(Heb 13,20)















 Oración pastoral

Jesús es el buen Pastor de las ovejas

La Rama Pastoral

Como carisma pastoral, El Movimiento de la Palabra de Dios desarrolla la formación de comunidades que procuran vivir la dimensión discipular del Evangelio. Las comunidades se organizan en Centros Pastorales y reciben a jóvenes y adultos. Las familias se integran a las comunidades.

En estas comunidades se desarrolla la religiosidad y el compromiso civilizador del laicado, y se procura la santidad mediante la evangelización y civilización de la sociedad, por ejemplo mediante las visitas a hospitales y las misiones de verano.

Pertenecen también a esta Rama el Proceso Comunitario para la Confirmación (PCC), los matrimonios dedicados a Dios, la consagración particular, así como la Rama Parroquial con las Parroquias Santa Lucía y Santísima Trinidad.




Nos reunimos semanalmente para compartir la vida y encontrarnos comunitariamente con Dios

Los Centros Pastorales

Como comunidad pastoral la Obra se organiza en Centros Pastorales. Un Centro Pastoral es:

• un lugar de evangelización donde se vive el mandamiento del Amor, formando discípulos de Jesús.

• expresión de la Iglesia como Pueblo de Dios que, a través de comunidades discipulares buscan aliarse a los pobres de espíritu y necesitados de Dios.

• una comunidad de pequeñas comunidades que como luces encendidas en medio de la ciudad, iluminan la oscuridad del materialismo ambiental.

• una "pequeña piedra" de oración comunitaria con que hoy el Pueblo de Dios puede enfrentar y vencer al Goliat de una civilización desorientada y neopagana.

Los grupos comunitarios de oración y servicio (como se denominan los grupos de El Movimiento de la Palabra de Dios), tienen un proceso básico a lo largo de varios años divididos en tres etapas antes de llegar a una constitución definitiva como comunidad del Movimiento. Estas comunidades no son convivenciales, sino que su modalidad consiste en reunirse una vez por semana para compartir la vida y encontrarse comunitariamente con Dios.