En la vida que pasó en Nazaret, Jesús honró a la Virgen María y al justo José, permaneciendo sometido a su autoridad durante toda su infancia y adolescencia (cf. Lc 2,51-52). De tal forma puso en evidencia el valor primario de la familia en la educación de la persona.
"La más auténtica y profunda vocación de la familia es acompañar a cada uno de sus miembros en el camino del descubrimiento de Dios y del proyecto que Él ha dispuesto para ellos."
"María y José educaron a Jesús ante todo con su ejemplo. La Sagrada Familia de Nazaret es verdaderamente el 'prototipo' de cada familia cristiana que, unida en el Sacramento del matrimonio y alimentada de la Palabra y de la Eucaristía, está llamada a llevar a cabo la estupenda vocación y misión de ser célula viva no sólo de la sociedad, sino de la Iglesia, signo e instrumento de unidad para todo el género humano" (Benedicto XVI, Ángelus del 31/Dic/06).
La familia, integrada en una comunidad de fe, es la base de una sociedad sana y del Pueblo de Dios que hace historia de Salvación.
Actualmente las familias que participan en El Movimiento de la Palabra de Dios tienen aproximadamente unos 1400 niños.
En el Movimiento las familias se integran en las comunidades pastorales. En ellas se busca el desarrollo de la interioridad personal, de la interioridad familiar, y la educación y evangelización de los hijos.