El canto a Dios surge de una actitud de fe y de amor. Esta actitud reside en nuestro corazón y se torna cada vez mas firme cuando responde en su totalidad a un compromiso de vida, al llamado personal de Dios.
El canto, expresión de nuestra fe, se enlaza con esta Vida de Jesús en nuestras comunidades y grupos de El Movimiento de la Palabra de Dios. Es una hermosa manera de comunicarnos con Dios, y es agradable a Dios cuando el amor es el que impulsa nuestra voz.
¡Cantamos al Dios que experimentamos, conocemos y amamos! El canto tiene vida, porque el Espíritu nos dio Vida. Las mismas canciones sin esta Vida, sin expresar la realidad interior que las sustenta, no tendrían fuerza ni contenido.
«Que la armonía del canto y de la música, que no experimenta barreras sociales y religiosas, represente una constante invitación para los creyentes y para todas las personas de buena voluntad a buscar juntos el lenguaje universal del amor que hace que los hombres sean capaces de construir un mundo de justicia y de solidaridad, de esperanza y de paz» (Benedicto XVI).
Bendito, bendito | Jesús te seguiré | Dios lo envió | María, Guardiana de nuestra fe
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Se nos exhorta a cantar al Señor un canto nuevo (Sal 149,1). El hombre nuevo conoce este canto nuevo. El canto es expresión de alegría y, si nos fijamos más detenidamente, cantar es expresión de amor. De modo que quien ha aprendido a amar la vida nueva sabe cantar el canto nuevo. Y el canto nuevo nos hace pensar en lo que es la vida nueva.
El hombre nuevo, el canto nuevo, el Testamento nuevo: todo pertenece al mismo y único Reino. Por esto, el hombre nuevo cantará el canto nuevo, porque pertenece a la Alianza nueva.
«Ya estamos cantando», dicen. Cantan, sí, cantan, ya los oigo. Pero procuren que su vida no dé testimonio contra lo que su lengua canta. Canten con su voz, canten con su corazón, canten con su boca, canten con sus costumbres: «Canten al Señor un canto nuevo». Preguntan: ¿qué es lo que van a cantar de Aquel a quien aman? Ya lo han oído: «Canten al Señor un canto nuevo». Preguntan: ¿qué alabanzas debemos cantar? «Resuene su alabanza en la asamblea de los fieles». La alabanza del canto reside en el mismo cantor. ¿Quieren rendir alabanzas a Dios? Sean ustedes mismos el canto que van a cantar. Ustedes mismos serán su alabanza, si viven en santidad.
(San Agustín [354-430] obispo de Hipona, doctor de la Iglesia,
en Sermón 34 sobre el Antiguo Testamento 1,6, CCL 41,423-426).
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Bendito eres |
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Convertinos Señor |
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Padre amado |
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Envíame a mí |
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Gloria al Rey |
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Yo quiero ver tu gloria |
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María del amor |
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Pascua |
Pentecostés |
María