LA REVELACIÓN PRIVADA |
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Cuando se habla de la revelación privada, el primer cuidado que se tiene es el de diferenciarla de la Revelación Bíblica y supeditarla a ella. Así, en la Iglesia, se reconoce la existencia de una Revelación Pública a la que queda sometida la fe, y de revelaciones privadas o intraeclesiales que no implican obligatoriedad de aceptarlas para el creyente. Fuera de esta distinción es importante destacar lo más propio de la revelación privada: es el modo que tiene Dios de mantenerse cercano a sus hijos y próximo en el tiempo histórico. Dios no se reveló sólo en el pasado histórico de la Revelación bíblica; se revela también en el presente histórico como señal de su presencia viva y familiar en su pueblo. Esta revelación puede tener distintos objetivos. Unas veces habla a la piedad del Pueblo de Dios y más de una vez, queda reflejada y fijada en la vida litúrgica y de piedad de los fieles (vgr. las advocaciones del Sagrado Corazón, del Corazón Inmaculado de María, los primeros viernes y sábados del mes, el uso de escapularios y medallas, etc.) |
Otras veces puede referirse a sucesos de valor histórico y a su sentido en la vida e historia de la Iglesia y la sociedad. En este sentido puede señalarse la manifestación de Fátima que se ha completado en su conocimiento al revelarse el tercer secreto en el año 2000. Finalmente, la revelación privada puede tener un sentido más personal o doméstico. Tal es el caso de revelaciones "interpersonales" donde Dios dialoga con un alma en su camino de vida interior. O también, revelaciones en las que Dios exhorta, estimula, advierte, etc., a una comunidad orante. En este sentido se puede inscribir el don de profecía pentecostal característico de los carismáticos o los "mensajes de María". Como vemos, la Iglesia reconoce de distintas maneras, la existencia y el sentido de la revelación privada. Ella atestigua, en el presente histórico y familiar, el vínculo del Dios vivo y verdadero de la Revelación bíblica con su Pueblo y con la historia de las naciones. Hay un Dios Creador que se revela como Salvador y Señor del hombre y de toda su historia en la vida de su Familia eclesial. P. R. |
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