«Me ha parecido bien publicar
los signos y prodigios que
ha realizado
en mi favor
el Dios Altísimo: ¡Qué grandes son sus signos!
¡Qué poderosos
sus prodigios!
¡Su reino es un reino eterno
y su dominio dura de generación
en generación!»
(Daniel 3,99-100)