Son contemporáneos de san Pablo, en el siglo I. Priscila, o Prisca en diminutivo cariñoso, está casada con un judío oriundo del Ponto apodado el Águila, "áquila" en latín. Fabrican tiendas de campaña con tejidos de pelo de cabra. Colaboran con san Pablo en Roma y Éfeso; pero especialmente en Corinto, donde se crea en su misma casa una floreciente comunidad eclesial o "iglesia doméstica". Y ambos llegan a dar su vida por salvar la de Pablo.
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