Juan es uno de los Doce Apóstoles, un joven muy activo en el grupo y a quien el Señor confía gran número de tareas y confidencias especiales. Su nombre significa "Yahvé es favorable". Es hijo de Zebedeo, pescador de Betsaida (Mc 1,20), y de Salomé, una de las mujeres que están al servicio de Jesús y de los Apóstoles (Lc 8,3; 23,55). Se forma, como su hermano Santiago, en la secta de los zelotes, y anteriormente es discípulo de Juan el Bautista.
Zelotes significa en griego celosos. Es una secta judía fundada en la época de los Macabeos, y partidaria de la estricta observancia de la Ley. En el año 6 los romanos deponen al rey judío y toman el poder de Judea; organizan un nuevo censo de la población, para poder recaudar mejor los impuestos. Muchos judíos se ponen furiosos. Un grupo de activistas comienza una resistencia más radical, porque aceptar el dominio del emperador romano y pagarle impuestos va contra la Ley (Mc 12,17); dicen que no hay que esperar que Dios mande al Mesías Salvador sino resistir con la fuerza (Hch 5,35-37). Los romanos los llaman bandidos y los persiguen (Lc 13,1); pero el pueblo los respeta y los llama celosos o zelotes.
Juan es "el discípulo amado": así se nombra a sí mismo repetidas veces en su evangelio. Es el único apóstol que acompaña a Jesús hasta el Calvario, y merece el honor de que desde la cruz le entregue a la Virgen María como madre, a la que acompaña rodeándola de ternura y respeto. Juan toma parte en el Concilio de Jerusalén (Gál 2,9) y, tras una larga vida, es desterrado a la isla de Patmos en tiempos del emperador Domiciano (Ap 1). Allí padece el martirio pero no muere (Domiciano lo hace echar en una olla de aceite hirviendo, pero él sale de allí más joven y más sano de lo que había entrado). Escribe el cuarto evangelio, que redacta en Éfeso y completa en muchos años, sobre la manifestación de Dios en la persona de Jesús, su Hijo, cuyo signo de gloria fue su muerte en la cruz. Más que un relato de la vida de Jesús, es una demostración teológica de su divinidad. Ningún otro libro tiene tan elevados pensamientos como su Evangelio. Escribe igualmente tres Cartas a las comunidades. La primera es como un complemento de su Evangelio. Hacia el año 95 escribe el Apocalipsis. Según señala san Jerónimo, cuando san Juan era ya muy anciano se hacía llevar a las reuniones comunitarias y lo único que decía siempre era: "hermanos, ámense los unos a otros". Una vez le preguntan por qué repetía siempre lo mismo, y responde: "es que ese es el mandato de Jesús, y si lo cumplimos, todo lo demás vendrá por añadidura". San Epifanio señala que san Juan murió hacia el año 100, a los 94 años de edad.
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