PRIMERA PARTE
La Catequesis en la misión evangelizadora de la Iglesia

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«Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Noticia a toda la creación» (Mc 16,15).
«Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que Yo les he mandado» (Mt 28,19-20).
«Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos... hasta los confines de la tierra» (Hch 1,8).

El mandato misionero de Jesús

34. Jesús, después de su resurrección, envió de parte del Padre al Espíritu Santo para que llevase a cabo desde dentro la obra de la salvación y animase a los discípulos a continuar su propia misión en el mundo entero, como Él a su vez había sido enviado por el Padre. Él fue el primero y más grande evangelizador. Anunció el Reino de Dios [66], como nueva y definitiva intervención divina en la historia, y definió este anuncio como «el Evangelio», es decir, la buena noticia. A él dedicó toda su existencia terrena: dio a conocer el gozo de pertenecer al Reino [67], sus exigencias y su «carta magna» [68], los misterios que encierra [69],la vida fraterna de los que entran en él [70], y su plenitud futura [71].

Significado y finalidad de esta parte

35. Esta primera parte trata de definir el carácter propio de la catequesis. El Capítulo I, de fundamentación teológica, recuerda brevemente el concepto de Revelación expuesto en la constitución conciliar Dei Verbum. Dicha concepción determina, de manera específica, el modo de concebir el ministerio de la Palabra. Los conceptos de Palabra de Dios, Evangelio, Reino de Dios y Tradición, presentes en esta constitución dogmática, fundamentan el significado de catequesis. Junto a ellos, el concepto de evangelización es referente obligado para la catequesis. Su dinámica y sus elementos, son expuestos, con una nueva y profunda precisión, en la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi.

El Capítulo II sitúa a la catequesis en el marco de la evangelización y la pone en relación con las otras formas del ministerio de la Palabra de Dios. Gracias a esta relación se descubre más fácilmente el carácter propio de la catequesis.

El Capítulo III analiza más directamente la catequesis en sí misma: su naturaleza eclesial, su finalidad vinculativa de comunión con Jesucristo, sus tareas, y la inspiración catecumenal que la anima.

La concepción que se tenga de la catequesis condiciona profundamente la selección y organización de sus contenidos (cognoscitivos, experienciales, comportamentales), precisa sus destinatarios y define la pedagogía que se requiere para la consecución de sus objetivos.

El término «catequesis» ha experimentado una evolución semántica durante los veinte siglos de la historia de la Iglesia. En este Directorio la concepción de catequesis se inspira en los documentos del Magisterio Pontificio post-conciliar y, sobre todo, en Evangelii Nuntiandi, Catechesi Tradendae y Redemptoris Missio. [ volver ]



NOTAS

[66] Cf. Mc 1,15 y paralelos; Redemptoris Missio 12-20; CEC 541-560.

[67] Cf. Mt 5,3-12.

[68] Cf. Mt 5,1-7.29.

[69] Cf. Mt 13,11.

[70] Cf. Mt 18,1-35.

[71] Cf. Mt 24,1-25.46.


Este documento se ofrece instar manuscripti para su divulgación. Es una copia de trabajo para uso interno de El Movimiento de la Palabra de Dios, y ha sido depurada dentro de lo posible de errores de tipeo o traducción. Para facilitar su lectura latinoamericana las citas bíblicas se tomaron de El Libro del Pueblo de Dios.


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