Con fe es más fácil

Hoy, a más de 10 meses que el Padre decidió llevarse a mi hijita María Sol a su lado, me doy cuenta que ella fue el instrumento que Él tenía para que yo volviera a su casa.

Pero para que yo comprendiera y aceptara lo que sucedió, fue muy cuidadoso y previsor. Fue llenando mi corazón con su amor, con su dulzura, con su paz, su paciencia y por sobre todas las cosas me fue renovando en la fe.

Esto lo fue trabajando en mí cuidadosamente durante todo 1996 para que cuando llegara el momento de la prueba me encontrase fuerte, y aunque en esos momentos se me desgarraba el corazón de dolor (Solcito era mi primera hija, mi gran ilusión, mi sueño, mi vida), pudiera aceptar la decisión de mi Señor. Yo en esos momentos le decía: Padre, acepto tu voluntad, pero te pido el milagro de la vida para ella; porque yo, Hugo y mi naturaleza, no estoy preparado para semejante dolor.

Y hoy veo claro: el Padre hizo el milagro de la vida, pero lo hizo en mí y en mi esposa; porque volvimos a encontrarnos en su camino, teniendo la certeza de que lo que hizo fue lo mejor para los tres; confiamos plenamente en su infinito amor, ya que nos alegra saber que mi María Sol no va a tener mejores padres que los que tiene en el Cielo: El Tata Dios y la Madraza María.

Hoy junto con Paola participamos de los grupos de El Movimiento de la Palabra de Dios y descubrimos que sólo el Amor del Padre nos basta, y a veces cuando nuestro corazón llora de tristeza, Él nos calma con su ternura y nos llena de su paz, para que recordemos que sólo con fe es más fácil y más llevadera la cruz de nuestras vidas.

Jesús es la Esperanza que este mundo desconoce


Hugo G.
Cristo Vive Aleluia!
Nº 113, p. 28 (1998)

© El Movimiento de la Palabra de Dios, una comunidad pastoral y discipular católica. Este documento fue inicialmente publicado por su Editorial de la Palabra de Dios y puede reproducirse a condición de mencionar su procedencia.



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