El Documento sobre sectas y los Movimientos católicos

En base a un cuestionario enviado a las Conferencias Episcopales de todo el mundo con la intención de recibir informaciones e indicaciones, y a las respuestas recibidas hacia fines de 1985, el Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianos ha elaborado recientemente un documento sobre el tema de las sectas[1].

En él se hace notar el desafío pastoral que presentan hoy las sectas, y con qué instrumentos cuenta o debe contar nuestra Iglesia.

En este análisis, entre otras cosas, se subraya el papel de los Movimientos católicos.

Y es eso lo que me mueve a escribir estas líneas, cuyo objetivo es la valoración de la vida de los Movimientos.

Más de una vez los hermanos que pertenecen a un Movimiento son recibidos, y parecen soportados y controlados. Pareciera que en algunos ambientes eclesiales flota una pregunta: ¿Los Movimientos son un signo de Dios para tiempos nuevos o son una Iglesia paralela?

A esto nos contesta muy claramente el documento del que tratamos: hoy la Iglesia necesita "fomentar las formas concretas de caminos espirituales tales como la vida consagrada, LOS MOVIMIENTOS ESPIRITUALES, la piedad popular y dando mayor importancia a la PALABRA DE DIOS" (V.4).

Y en otro lugar agrega: "Se debe prestar una atención especial a la dimensión experiencial, es decir, al descubrimiento personal de Cristo a través de la oración y la dedicación (por ejemplo, los movimientos carismáticos" (III.3).

Hoy la gente busca una comunidad y los Movimientos se la ofrecen. Ante la "búsqueda de pertenencia" de la gente, se necesitan comunidades, donde se comparta fraternalmente, donde haya calor humano y se atienda al individuo (cf. II.1.a), donde no haya seres anónimos, donde el cristiano no sea simplemente un número. Por otra parte esto no lo logran hoy "las grandes parroquias y congregaciones (...) que dejan poco espacio para el encuentro con cada persona individualmente y en su situación vital" (II.1.e). Esto nos muestra también que la Iglesia no es sólo la parroquia. La acción de la Iglesia comprende a la parroquia, pero a la vez la trasciende.

De hecho, el documento agrega que "casi todas las respuestas (de las Conferencias Episcopales) piden una revisión del sistema parroquial comunitario tradicional " (III.1); y en otra parte: "la predicación, el culto y la oración comunitaria no se deben confinar necesariamente a los lugares tradicionales de culto" (III.5).

Con relación a esto, vemos que los primeros cristianos se reunían en las casas (Col 4,15), llamando "iglesia" no al edificio sino a la misma comunidad cristiana, y eran los creyentes las piedras vivas de la casa espiritual (1ª Pe 2,5).

El documento sigue haciendo afirmaciones tan importantes como las siguientes: Hoy hay una exigencia de "una promoción más fuerte del ministerio diversificado y una formación constante de líderes laicos" (III.6).

Por eso "se debe redescubrir la Palabra de Dios como un importante elemento para construir la comunidad" (III.5).

"Mucha gente siente que perdió contacto consigo misma, con los demás, con su cultura y su ambiente (…) Desean un punto de vista religioso que pueda armonizar siempre y con todo; un culto que dé lugar al cuerpo y al alma, a la participación, a la espontaneidad, a la creatividad. Quieren sanación, incluso sanación física" (II.1.c).

Ante esto, ¿puede ser que algunos sigan pensando que el buscar más expresividad en la oración es "estar enajenado" o que es pura "sensiblería"? La realidad muestra tristemente que sí; que algunos siguen pensando eso, y mientras tanto las sectas van engrosando sus filas con católicos nominales que muchas veces han buscado o inconscientemente han esperado el anuncio de un Cristo vivo en su Iglesia Católica y no lo encontraron.

En un reciente artículo, Mons. Paul Cordes, vicepresidente del Pontificio Consejo para los laicos, afirmaba lo siguiente: "Yo no temería ahora proponer los movimientos espirituales como una alternativa de las parroquias. Anteriormente traté de demostrar que los dos no son de ninguna manera excluyentes sino que se pueden estimular recíprocamente con facilidad"[2].

Ojalá la exhortación que nos hace el documento comentado nos haga reflexionar: "los signos de los tiempos deben analizarse continuamente" (V.2).

Jesús es la Esperanza que este mundo desconoce


Pedro D'Orio
Cristo Vive Aleluia!
Nº 55, p. 22 (1986)

[1] Sectas o nuevos movimientos religiosos: un desafío pastoral

[2] Mons. Paul Cordes, "Los Nuevos Movimientos", Rev. Nexo.

© El Movimiento de la Palabra de Dios, una comunidad pastoral y discipular católica. Este documento fue inicialmente publicado por su Editorial de la Palabra de Dios y puede reproducirse a condición de mencionar su procedencia.



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