Segunda Parte
ANÁLISIS SOCIO-CULTURAL

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Se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño (Hch 20,29)

30. ¿Cuáles son los factores y los motivos de este crecimiento y difusión de las sectas? ¿Por qué un individuo se pasa a una secta? Las causas de este fenómeno son múltiples [7]. Aquí es suficiente con señalar algunas más generales que dan razón del crecimiento y avance de estos nuevos movimientos religiosos.

El ambiente socioeconómico y político

31. En primer lugar, el cuadro socioeconómico y político de nuestro país nos presenta una gama de problemas que incrementan el miedo y la inseguridad personal. El cuadro nos es penosamente conocido y no hay duda de que favorece la expansión de las sectas. En particular la triste situación de pobreza material en que viven muchos de nuestro hermanos, unida al analfabetismo, los hace particularmente vulnerable a la manipulación y a un discurso engañoso basado en emociones y sentimientos.

32. La misma inseguridad personal, económica y social alimentada por un insistente mensaje de anuncios catastróficos puede llevar a muchos a buscar la falsa seguridad de las «certezas absolutas» del fundamentalismo. Muchas sectas presentan un mensaje sencillo, fácil de entender y tan seguro en sí mismo que no dejan lugar para la duda.

33. Las sectas buscan colmar algunas necesidades de las personas. En primer lugar ofrecen satisfacer el ansia de espiritualidad, tan característica de nuestro pueblo: la búsqueda de Dios y el deseo de conocer la Palabra. Otros grupos buscan responder de modo inmediato a los problemas y necesidades de la vida ordinaria de las personas: la curación de enfermedades, ayudas materiales, liberación de los vicios, vida comunitaria. Finalmente algunas sectas ayudan a los individuos a salir de la situación de anonimato en que viven para hacerles sentir que son «alguien», un  «elegido», un ser diverso, apartado de «los malos y de los impíos», destinado a la salvación. Esto explica, en parte, la fuerte identidad de algunos miembros de las sectas.

El proselitismo agresivo

34. El terreno fértil proporcionado por la situación social para el crecimiento de las sectas, es abonado por el ataque proselitista. La Iglesia siempre ha defendido que los hombres tienen el derecho de profesar su propio credo y la posibilidad de propagarlo. Esta propagación, sin embargo, tiene ciertos límites, fuera de los cuales se convierte en  proselitismo, y deja de ser legítima. Estos límites son el respeto debido a la libertad y la dignidad de la persona humana y el uso de medios legítimos. Es necesario que denunciemos con claridad la obra proselitista de las sectas y a veces de algunas iglesias protestantes (...) libertad, su inteligencia, su «buena fe», su sencillez. Incluso se llegan a aprovechar de sus debilidades: pobreza material, debilidad psicológica, algún momento de dificultad con la Iglesia o sus pastores. Recurren con frecuencia a medios perversos como la calumnia contra la Iglesia Católica, la deformación de sus doctrinas y la denigración de sus representantes. Este ataque se enfoca sobre todo contra los sacramentos, en particular contra la presencia real de Cristo en la Eucaristía, contra la veneración a la santísima Virgen, contra la devoción a los santos y contra la persona del Papa.

35. Dentro de este proselitismo hay que tomar en cuenta que muchas de sus campañas cuentan con ingentes fondos financieros provenientes del extranjero. Podemos incluso hablar de «estrategias» análogas a las de la mercadotecnia moderna. Un ejemplo de esto es el así llamado Plan Amanecer, estrategia evangélica para la toma misionera del mundo y de América Latina. La existencia de tales estrategias demuestra que la actividad proselitista en América Latina no es improvisada ni pasajera.

36. Este proselitismo agresivo e indigno justifica la denuncia clara que han hecho en varias ocasiones el Santo Padre Juan Pablo II y los obispos latinoamericanos.

El ambiente eclesial

37. Haciendo un balance serio debemos individualizar dentro del ambiente eclesial algunos factores que favorecen también el crecimiento de las sectas. Hay que reconocer que no pocas veces nuestros fieles carecen de una adecuada instrucción religiosa. En particular cabe señalar el poco conocimiento de la Sagrada Escritura.

38. Esta constatación se extiende a todos los estratos sociales, incluso al de los intelectuales y profesionales que se encuentran muy bien preparados en su campo específico, pero con frecuencia con una formación religiosa precaria. Se agudiza este hecho si tomamos en cuenta el abandono de algunas comunidades rurales y suburbanas debido a la carencia de sacerdotes y agentes de pastoral. Estos vacíos pastorales son el mejor campo de cultivo para la proliferación de las sectas [8].

39. El Papa también nos ha advertido que incluso nosotros podríamos llegar a ser causa de este avance de las sectas cuando los fieles no hallan en los agentes de pastoral aquel fuerte sentido de Dios que deben transmitir en su vida.

«Tales situaciones pueden ser ocasión de que muchas personas pobres y sencillas, como por desgracia está ocurriendo, se conviertan en fácil presa de la vida que quizás no encuentran en quienes se lo tendrían que ofrecer a manos llenas» [9].

40. Debemos con humildad hacer un examen de conciencia sobre el testimonio que hayamos podido dar a este respecto, especialmente obispos, sacerdotes y agentes de pastoral. ¡Cuántas veces, quizás por el exceso de trabajo, no hemos acogido a cuantos han acudido a nosotros en búsqueda de una ayuda espiritual, una respuesta concreta o algún servicio particular!

La cultura relativista

41. Otra causa fundamental que es importante mencionar es la cultura relativista. ¿Por qué alrededor de 8.000 personas se pasan cada día a las sectas en Latinoamérica? En realidad se pasan a ellas por muchos motivos: el matrimonio con una persona que pertenece a una secta; el cambio de ambiente cultural, como en el caso de los emigrantes; la amistad con un miembro de una secta, etc. Todos estos motivos nos indican que en general las personas hoy en día hacen sus elecciones religiosas sin ser libres para escoger «su verdad» de acuerdo a los propios gustos y experiencias [10].

42. Este dato es importante para una pastoral adecuada. No pocas veces se piensa que alguien se pasa a una secta después de un largo proceso racional. En realidad nadie abandona la Iglesia de este modo. Las razones doctrinales llegan más tarde como una autojustificación de este abandono, pero no son su fundamento.



NOTAS

[7] Cf. IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Conclusiones, 39; Sectas o nuevos movimientos religiosos: un desafío pastoral, II; Conferencia del Episcopado Mexicano, La Iglesia ante los Nuevos Grupos Religiosos, (1988), I.

[8] Cf. Juan Pablo II, Discurso Inaugural de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, n° 12, en L'Osservatore Romano (ed. española), 23-10-1992, p. 9.

[9] Juan Pablo II, Carta Apostólica Los Caminos del Evangelio, 20.

[10] Cf. Juan Pablo II, Carta encíclica Redemptoris Missio, 36.

Este documento se ofrece instar manuscripti para su divulgación. Es una copia de trabajo para uso interno de El Movimiento de la Palabra de Dios, y ha sido depurada dentro de lo posible de errores de tipeo. Para facilitar su lectura latinoamericana las citas bíblicas se tomaron de El Libro del Pueblo de Dios.